Videojuegos

Aned Garduño Galindo / Ana Laura Osorio Paredes

Alumnas del octavo semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación

Texto aparecido por primera vez en la revista Gaceta Colón, Número 109, octubre-diciembre 2005

El mercado mundial se ve invadido cada día por la aparición de nuevos artefactos tecnológicos que no sólo buscan simplificar nuestras actividades diarias, sino también entretenernos. Tal es el caso de los videojuegos, donde grandes compañías como Sony y Nintendo, en el afán de estar un paso adelante, sacaron al mercado recientemente el Play Station Portable (PSP) y el Game Boy micro, ambos más pequeños y compactos que sus antecesores, con la finalidad de llevar un entretenimiento seguro a todos lados.

Los videojuegos son “todo tipo de juego digital interactivo, con independencia de su soporte (ROM interno, cartucho, disco magnético u óptico, on-line) y plataforma tecnológica (máquina de bolsillo, videoconsola conectable al TV, teléfono móvil, máquina recreativa, microordenador, ordenador de mano, vídeo interactivo)”.

Esta variedad de formas en las que se han comercializado los videojuegos, satisface los gustos y se adapta a los bolsillos de sus diferentes consumidores, ampliando eficazmente su difusión en todos los estratos económicos y culturales de nuestra sociedad, constituyéndose como una de las fuentes de entretenimiento más importantes de las últimas tres décadas, especialmente para los más jóvenes.

El éxito de los videojuegos no comenzó con las consolas domésticas, sino en los salones recreativos; pero el interés socioeconómico y el desarrollo tecnológico de los videojuegos están marcados por la evolución de los juegos de casa.

Muchas veces a la creación de los videojuegos se le ha considerado como el octavo arte, pues su trabajo y preparación asemeja a un guión, trama y efectos de cine. Además, se dice que los videojuegos regularmente son el primer contacto de los niños con el mundo tecnológico.

Es así como los videojuegos siempre han sido tema de controversia, ya que la mayoría de las investigaciones realizadas en torno a ellos sostienen que son una influencia negativa en el comportamiento, desarrollo y desenvolvimiento social de niños y jóvenes, conduciéndolos a prácticas violentas, descuido de actividades y aislamiento social.

Sin embargo, recientes investigaciones demuestran que los videojuegos resultan ser experiencias positivas en el aprendizaje e interacción social, quedando atrás poco a poco la imagen negativa que se tiene acerca de los mismos.

Hoy en día, niños y jóvenes tienen mayor acceso a los videojuegos, esto como resultado, en parte, de la globalización, donde el crecimiento de empresas trasnacionales y el avance de la tecnología, han sido factores para que este fenómeno se fortalezca.

De esta manera, los aficionados a esta forma de entretenimiento se ven influenciados por el mercado mundial que la crea, comenzando desde pequeños a entrar en contacto con todo lo que a tecnología se refiere y, por ende, no sólo aprenden a manejarla, también aprenden a entenderla y dominar o leer el idioma en que viene programada.

La idea de que los adolescentes que juegan videojuegos son seres “socialmente aislados” y que sólo dedican su tiempo en la práctica de esa actividad, va quedando atrás, pues muchas veces quienes son aficionados a los videojuegos en realidad son gente “hiperactiva” en busca de nuevos retos e intercambios de conocimiento, los llevans entablar o a fortalecer las relaciones sociales.

En vez de señalar a los videojuegos como culpables en el descuido de deberes y responsabilidades, se debería explotar este gusto como recurso didáctico, mediante la planeación de estrategias de enseñanza en donde se involucre a los videojuegos, ya que el jugarlos estimula tanto las interacciones sociales como la toma de decisiones y la creatividad de sus jugadores.

Gracias a los videojuegos, niños y jóvenes entablan relaciones con otros que comparten sus mismos gustos. Asimismo, se fomenta el trabajo en equipo, puesto que practican una participación grupal, en busca de estrategias que les permitan desarrollar un buen juego, además de que el estar acompañados los hace sentirse mejor.

Al contrario de lo que se pueda pensar, los jóvenes priorizan sus actividades, dándole mayor importancia al cumplimiento de los deberes escolares. Esto demuestra que son capaces de administrar de mejor forma su tiempo, pudiendo practicar algunas actividades extraescolares, deportivas o culturales.

También los padres son importantes, ya que el valor de la comunicación en familia es determinante para el autocontrol de los jóvenes. Promoviendo que ellos destinen tiempos para jugar, ya sea por horas al día o días en específico.

De igual forma, entran en contacto con las nuevas tecnologías (como Internet) estimulando el hábito de búsqueda de información y el aprendizaje de un segundo idioma como el inglés.

No importa si los jóvenes juegan en su casa, la casa del amigo o en establecimientos de centros comerciales. Los videojuegos les ayudan a coordinar y a pensar más rápido y les permiten desarrollar su destreza mental y su imaginación cuando piensan en estrategias, reflejadas en la disposición que tienen los jugadores de vencer los retos. Despliegan sus habilidades motrices y lo más importante de todo, es que comprenden que la realidad proyectada por los videojuegos es sólo virtual.


Referencias electrónicas

Gil, Adriana. et. al. ¿Nuevas tecnologías de la información y la comunicación o nuevas tecnologías de relación? Niños, jóvenes y cultura digital. Disponible en: http://www.uoc.edu/dt/20347/index.html#1.1 (Consultado el 28 de marzo de 2005).